Las cocinas costeñas están de luto. Murió Josefina Cassiani, una de las grandes guardianas de la tradición gastronómica del Caribe colombiano y la mujer que convirtió el sancocho de guandú en un símbolo de identidad para Barranquilla. La reconocida cocinera tradicional falleció este fin de semana en la capital del Atlántico, tras complicaciones de salud derivadas de una cirugía a la que había sido sometida días antes. Su partida provocó una ola de mensajes de despedida por parte de gestores culturales, cocineros, instituciones y amantes de la cocina del Caribe, que hoy recuerdan su legado como una de las matronas más importantes de la gastronomía colombiana. Desde su casa-restaurante en el tradicional Barrio Abajo, Josefina construyó mucho más que un negocio familiar. Su cocina, ubicada en la Calle 47 con carrera 52, se convirtió en un espacio para preservar la memoria culinaria de Barranquilla y narrar, a través de los sabores, la historia de una región profundamente marcada por la tradición oral, la música y la comida. Su relación con la cocina comenzó desde niña. Aprendió observando a su madre, sus tías y su abuela preparar recetas típicas que luego ella misma perfeccionaría con