El presidente Gustavo Petro dejó estupefacto el viernes a buena parte del país al solicitarle a la Fiscalía General que suspenda las órdenes de captura de 29 integrantes del Clan del Golfo, incluyendo a Chiquito Malo, sucesor de alias Otoniel y ahora máximo jefe de ese grupo narcoterrorista. La solicitud despertó especial indignación porque el mandatario la anunció justo cuando una maestra de Yarumal clamaba en las noticias por su hijo Mateo Pérez Rueda, un periodista de la región que decidió ir a buscar la verdad sobre el conflicto en Briceño y terminó cruelmente asesinado. Los responsables de su muerte tienen vínculos con grupos armados que también han sido beneficiados por estas dádivas del presidente Petro.