León XIV ha recordado a la derecha su incoherencia con los valores cristianos que dicen defender. Y la izquierda debería aprender que la euforia por compartir con la Iglesia ideales de paz y justicia social no debe llevarla a una renuncia del laicismo, que es la verdadera base de la libertad individual y colectiva León XIV ha hablado en el Parlamento español, los diputados le han escuchado y aplaudido y la mayoría se han quedado como estaban, agarrándose a lo que les conviene y descartando lo que choca frontalmente con su ideario y programa electoral. El pontífice comenzó su discurso reconociendo “la autonomía de las realidades terrenas” y la “distinción entre comunidad eclesial y comunidad política”, lo que sentó bien entre los partidarios de una separación nítida entre Iglesia y Estado.