En palabras de Pepa Charro, el Flexas "siempre ha sido un sitio muy libre y muy transversal" Deseo, VIH y autodestrucción en tiempos de Grindr con Marcos Augusto: “El amor necesita su dosis de mentira” Hace más de 20 años, una pareja alquiló el mítico Bar Flexas. Tras estar cerrado durante años, cargado de viejas botellas sin abrir y una taza de café todavía sobre la barra, sus puertas volvieron a abrirse. Ante el descrédito de los vecinos de una zona completamente degradada, el local echó a andar en 2004.