SEÑOR DIRECTOR: La Ley N° 21.813, que regula el uso de agua de mar para desalinización, representa un avance relevante para ordenar y controlar estos proyectos. Sin embargo, mientras su plena aplicación dependerá de los reglamentos, surgen dudas sobre si la nueva institucionalidad entregará mayor eficiencia o añadirá complejidad. La ley incorpora una nueva tipología de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), la letra “t”, referida a plantas desaladoras de dimensiones industriales.